martes, 13 de marzo de 2007

Imaginá

Imaginá una energía supremamente potente, luminosa, grandiosa. Imaginá como esa energía acumula fuerza y vitalidad a cada momento e ilumina todo a su alrededor. Se ilumina y se pertenece a sí misma como un todo y todo lo que hay significa luz y paz, pero también AMOR.

Imaginá como se desprenden de sí, chispas luminosas de distintos tamaños e intensidades, que van en direcciones y caminos distintos las unas de las otras.

Imaginá como cada luz es conectada por una refracción indeleble de ese AMOR que desprende la energía madre.

Imaginá como ellas se agrupan y se crean, a su vez, nuevas chispas conectadas unas con otras desde las primeras, luego a las segundas y así sucesivamente, hasta que al final solamente puedes ver pequeñas, mucho más pequeñas de lo que jamás podrías imaginar, diminutas todas ellas pero reales, luminosas chispas también conectadas con la tercera fuente y centro desde la primera gran energía.

Imaginá como cada vez, estas diminutas luces se dispersan y empiezan a girar y girar, empiezan a viajar y viajar, a crecer, a chocar, a pensar, a amar, a ser.

Imaginá que la energía madre es aún tan poderosa y luminosa que atrae en AMOR a las segundas y estas a su vez, le enseñan mediante sus propias experiencias el AMOR de una manera distinta. Luego, las segundas atraen a las terceras y estas enseñan una nueva forma de AMOR, sumando conocimiento y experiencia.

Imaginá que las terceras crean su propio espacio y las chispas creadas a partir de sí mismas, que se creen en el más completo abandono, a oscuras, a tientas, siguen con FE. Teniendo consigo experiencia, conocimiento y Amor otra vez.

Imaginá pues que estas últimas chispas somos vos y yo, conectadas a nuestra propia gran fuerza (la tercera) pero que no sabemos que pasa, no tenemos la más remota idea de la cadena de acontecimientos que se han suscitado con anterioridad entre la tercera fuente y centro.

Imagínate ahora perdido, a pesar de tu luz, en un mundo oscuro y confuso. Tratando de dar Amor sin entender la causa de ese sentir y mucho menos el fin del mismo.

Imaginá que creces y alineas tus directrices, aunando conocimiento, experiencia y sintiendo más Amor.

Imaginá que empiezas un ciclo de vida, se enciende tu luz, aumenta tu paz y crece también tu Amor. Antes de que parezca que tu luz de apaga, al menos a vista de todos, no es sino un cambio de intensidad y en realidad empieza a crecer.

Imaginá que ahora sabés, conocés, entendés; entonces, empeezás a crecer en conciencia y en coordinación con tu gran fuente de poder, de AMOR y es finalmente cuando empezás el camino real de ascensión, ubicando más luces que se unen a vos produciendo una luz más intensa cada vez al juntarte con otros. Llenos de gozo y de AMOR se crea el camino de fuego hasta la segunda fuente y finalmente, solo si tenés suficiente camino ya recorrido, si has traído con vos suficientes amigos, si has dejado atrás suficientes experiencias y estás lleno de paz y AMOR, solo entonces, podrás alcanzar a tu fuente Divina, a tu fuente Madre, la primera, la grande, la única; que se llena con vos pero te nutre y te atrapa para darte así, la más completa satisfacción y alegría que jamás podrás experimentar. AMOR

Gracias Dios por dejar un vínculo entre vos y yo!

2 comentarios:

Sergio dijo...

Dema chiva eso!!!

Anónimo dijo...

Este texto esta lleno de la sabiduria que te da la experiencia, alguien que ha amado, que ha sufrido, que ha gozado; que ha vivido, un ser humano normal, igual que vos y yo...Pero no es cualquier persona quien puede expresar las cosas con tanto sentimiento y vida como el dueno o duena de este blog... solo alguien realmente especial lo podria lograr.
Te felicito!!!!!!